jueves, 2 de julio de 2009

Amor (del de verdad)




Ayer estuve en la exposión de Sorolla en EL Prado. Es un planazo. Preciosa. Llena de luz y cuadros espectáculares que merecen mucho la pena.

Pero lo que más me sorprendió fueron los retratos que Sorolla hizo de su mujer. En todos se percibe lo mucho que la admiraba y la quería. La elegancia de los cuadros demuestra como Sorolla adoraba a su mujer y como se lo hacía ver de la mejor forma que sabía: pintando. Me encantaría poder sentir algo parecido y saber demostrarlo. Creo que a veces no lo he hecho todo lo bien que debía. Y así me luce el pelo.

He aprendido que no se trata de tener mucho tiempo, sino aprovecharlo y ofrecer lo mejor de nosotros. Sorolla lo hizo. A ver si los demás somos capaces

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